El arte del "yo no coopero, todos me invitan".

En el diario deambular se conocen todo tipo de personas, personas afligidas, personas amables, arrabaleras, también aquellas que aman ser el centro de atención, por otro lado casos severos de introvertismo, hay de todo en este mundo. Luego están unas criaturas que son verdaderas artistas; expertos en el arte de no desembolsar un peso y llegar a casa bien enfiestados, siempre.



Todos tenemos a un amigo (o conocido) que pertenece a este nicho de artistas del no poner, del no cooperar, y que curiosamente, siempre terminan tomando gratis, ¿cómo demonios lo hacen?

Está el caso de Martín (no es su verdadero nombre), él es mano derecha de Pablo quien trabaja para una gran empresa. Martín es de más o menos bajos recursos, sin embargo, desde que se junta con Pablo gana buen dinero cada que emprenden proyectos juntos, Pablo siempre lo está invitado a que lo ayude a realizar los trabajos que hace para la empresa en la que él trabaja y le da buena parte de las ganancias, pero cada vez que van a un bar a desestresarse es Pablo quien paga, una e incontables veces, cuando llega la cuenta a la mesa Martín siempre mantiene las manos en las bolsas, porque Martín es un artista del no poner y pistear gratis.



En esta historia real incluso los cigarros le salen siempre gratis a Martín, ¿quién los patrocina? Pablo, ¿por qué Pablo no pone un alto y deja de mantenerle los vicios a Martín? Nunca lo sabremos.
Por cierto, Martín tiene muchos otros Pablos allá afuera.


Casos como el de Martín y Pablo hay muchos. Y está bien invitarle unas copas a tu amigo, a todos alguna vez se nos complica la situación y no traemos billete alguno en la cartera, pero los artistas de la tomadera gratis abusan, lo vuelven un modus vivendi.



¿De qué medios se valen para lograr esto? ¿Hipnósis? ¿Chantaje emocional? Lo cierto es que indudablemente esto se trata de un arte que no cualquiera puede perfeccionar.




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