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10 motivos para vivir alejado de tu familia al menos una vez en la vida.


Vivir en la casa donde creciste y donde siempre has vivido es asombroso ¿no? O bueno, ahí donde están papá y mamá, te levantas tarde y el desayuno ya está listo, tienes servicios como: agua, luz, teléfono, internet, gas y no tienes que pagar por ellos o tal vez te hagan “pagar” con tareas domesticas pero ¡por favor! Estás en la gloria. 


Todo es miel sobre hojuelas hasta que un día ¡te tienes que mudar! Ya sea de ciudad, de estado o de país y por el motivo que sea, para estudiar o para trabajar o porque eres un loco aventurado que “se quiere aventar”. ¿Y ahora?, ¿Quién va a cocinar para ti?, ¿Quién lavará los platos y recogerá tu ropa?

Tranquilízate, estás a punto de descubrir un nuevo mundo que te hará crecer personal y emocionalmente.
He aquí los porqués:

1. Te hace portar el titulo de Adultez a la fuerza.


Ya que no están mami ni papi alrededor pronto te darás cuenta de que tienes que valerte por ti mismo en serio. Desde encontrar una casa para rentar, pagar tus cuentas, limpiar tu casa, cocinar, hacer las compras. Si, será difícil, pero será una de las grandes lecciones de tu vida. 

2. Te convierte en un tomador de decisiones.


Al principio tal vez no sean muy buenas decisiones, pero irás mejorando. Cosas cómo decidir cuánto ahorrar, cuánto comprar de mandado, cada cuánto llevar la ropa a la lavandería y otras pequeñas y grandes decisiones. Aunque no siempre atines se siente bien saber que estás a cargo. 

3. Aprendes a adaptarte.


Te darás cuenta de todos los caprichos que tenías cuando vivías con tu familia, cosas que en realidad no necesitabas, aprenderás también sobre prioridades. Sufrirás en ocasiones, si no hay leche tendrás que tomar café negro, si tu playera favorita está sucia tendrás que usar otra, pero aprenderás a fluir, a adaptarte a las situaciones, y no será algo de lo que te avergüences sino todo lo contrario, sentirás orgullo pues crecerás como persona, serás un nuevo tu.

4. Mejorará tu trato con las personas.


Vivir solo te da las herramientas que necesitas para lidiar con todo tipo de personas a tu alrededor, te hace más amable, más listo, más empático, más asertivo. También aprenderás a vivir cerca de aquellos que no necesariamente tienen las mismas opiniones o estilo de vida que tú tienes; y eso es bueno. 

5. Te brinda auto-respeto.


El momento en el que dices “esta vez no le pediré dinero a mi papá, me las ingeniaré” y puedes verte en el espejo y darte cuenta de que lo estás logrando, de que cada vez necesitas menos de ese apoyo incondicional que tus padres siempre te brindarán, ya lo dejarás para meras emergencias; te habrás transformado.

6. Te da mayor privacidad.


Vivir solo significa no tener que lidiar con reglas ajenas a ti, se acabaron los sermones porque llegaste tarde, porque no limpiaste, etc. Puedes traer a quien quieras a casa, puedes organizar un campamento en tu patio si quieres, incluso puedes poner la regla “no se aceptan camas tendidas en esta casa”. 

7. Te da tiempo de pensar sobre la vida y otras cosas.


Más privacidad significa más tiempo para reflexionar sobre la vida y tus metas personales y tus sueños, los errores que has cometido, entre otras cosas. Si bien antes no podías comer sin estar acompañado, ahora aprenderás a disfrutar y sentirte cómodo con la soledad: aprenderás a estar a gusto con tu propia compañía.  

8. Te ayuda a apreciar más a tus padres, familiares y amigos.


Una vez que lo vives te das cuenta del esfuerzo que conlleva hacer que las cosas funcionen, apreciarás al triple los sacrificios y el duro trabajo que tus padres tuvieron que soportar para sacarte adelante. Recuerda llamarlos para agradecerles.

9. Finalmente puedes tener una mascota.


Puede que ya te lo hayan permitido cuando vivías con tu familia, pero no todos tienen la misma suerte, o tal vez no te dejaban tenerlo dentro de la casa, ahora puedes tener un escorpión si quieres (solo ten cuidado), pero suponiendo que optas por los tradicionales perro o gato podrás tenerlo donde quieras, además es una excelente opción para hacerte compañía. 

10. Puedes decorar como te dé la gana.


A menos que vivas en una casa de asistencia lo cual no es muy recomendable desde el punto de vista de que tendrías otra vez unos "padres" y reglas bajo las cuales estar, si rentas un lugar podrás poner los posters que quieras, un letrero neón de Budweiser, Coors o Heineken o lo que quieras, no habrá censores, si tus padres te visitan e intentan imponer su decoración, que mal, es tu lugar y tú decides cómo van ordenadas (o desordenadas) las cosas.


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