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Tu Amigo El Lucido.



Todos tenemos un amigo que es “el lucidito” (que se luce), el que “se vuela” cuando anda con sus compas y hace todo tipo de estupideces que en vez de hacerlo quedar bien lo colocan en la categoría de baboso exhibido. 

No confundir con Lúcido (con acento) que significa consciente. 

Tu amigo el lucidito es ese que se pasa los semáforos en rojo para verse malo, el que hace chillar las llantas de su vehículo a cada oportunidad que tiene, el que reta y/o acepta el reto de unos arrancones en pleno centro de la ciudad y cuando atropella a alguien no sabe qué hacer ni dónde esconderse (aunque a veces tu amigo el lucido tiene un papá que lo saca de cualquier problema).



Hasta este punto probablemente ya tengas en mente a “ese” amigo, ahora la pregunta es ¿qué origina que alguien se convierta en lucidito?, ¿alguna especie de trauma en la infancia o estará relacionado con la baja autoestima y la necesidad de atención? 

Tu amigo el lucido cree que romper las reglas lo hace el hombre más interesante sobre la faz de la tierra, vive para a hacer exactamente lo opuesto a lo establecido por la sociedad, sí en un lugar dice “No Estacionarse” él lo ve como una invitación a mostrar su rebeldía y bueno: lucirse.



A tu amigo el lucido se le hace muy gracioso ir en contra de la corriente, pisarle a fondo, subirse a las banquetas, no usar direccional, no usar el cinturón, estacionarse ocupando dos espacios, ir en sentido contrario, fumar en donde está prohibido, pelearse a golpes por insignificancias, en fin, hacer lo que sea para que lo cataloguen como el atrevido, el lanzado, el valiente.



El problema es cuando tu amigo el lucido se lleva entre las patas a gente inocente por andar luciéndose, cuando por rebelde atropella a alguien, cuando hace que tu te accidentes por andar con él y terminan volcados, cuando choca a una familia que ni la debía ni la temía, y todo por andar de lucido.

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